JESUS Y ZAQUEO


 

JESUS Y ZAQUEO

1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. 2 Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, 3 trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. 4 Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí.

5 Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: “Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa.” 6 Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo. 7 Y al ver esto, todos murmuraban, diciendo: Ha ido a hospedarse con un hombre pecador.

8 Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado.

9 Y Jesús le dijo: “Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham; 10 porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

LUCAS 19:1-10

COMENTARIO

Bajando de Galilea a Jerusalén para su crucifixión (Lucas 18:31-34), el Señor Jesús, después de sanar y enseñar a muchos en el camino, pasó por la famosa ciudad de Jericó, donde un recaudador de impuestos judío, al servicio de Roma, un hombre bajo llamado Zaqueo estaba interesado en conocer más de este famoso Rabino, Jesús de Nazaret, quien afirmaba ser el Mesías prometido en la Torá y los Profetas.

Pero aunque Zaqueo nunca antes había conocido a Jesús, demostró tener una fe preexistente en Jesús, cuando muestra su ansiedad por verlo y lo llama 'Señor', y hace promesas de arrepentimiento ante Él (v. 3-4, 8); pero Jesús fue quien se detuvo, miró a Zaqueo, y llamándolo por su nombre (v.5), anunció su intención de quedarse en su casa, lo que indica que Jesús sabía quién era, sabía de la terrible reputación de Zaqueo ante la sociedad judía al ser un recaudador de dinero al servicio de los invasores romanos; y Jesús también era consciente de la fe que este recaudador de impuestos ya tenía en su alma por El.

El hecho de que era un recaudador de impuestos, un traidor, un servidor de los opresores; y que esto fue motivo de crítica por parte de quienes vieron a Jesús yendo a hospedarse en casa de este traidor como huésped (v.7), lo menciona Lucas con la intención de exaltar la gran misericordia de Jesús hacia los peores pecadores.

JESÚS no hizo caso de la opinión de los demás acerca de Él o de Zaqueo, tampoco trató a Zaqueo con desdén, al pesar de saber su tipo de trabajo; sino que, en cambio, mostró su misericordia ante el mundo entero dando a este hombre el perdón, asumido en sus palabras: «La salvación ha llegado a esta casa» (v.9).

PERO JESÚS no perdonó gratuitamente a Zaqueo, como algunos pueden pensar hoy en el mundo evangélico. Jesús ofreció su misericordia a un hombre que ya le había abierto su corazón, pero que también había demostrado arrepentimiento de su mala vida (v.8); pero una vez demostrada la fe y el arrepentimiento, el perdón vino gratuitamente del Hijo de Dios, quien dijo:

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los perdidos”.

Omar Flores

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